Un día de nubes infinitas, viniste a mí
con tu rostro vestido de solanar
incendiando el día con tu mirada
preguntaste por mi tristeza
cuando me viste cautivo de mi soledad,
extendiste tus manos
dándome el mar, tu mar de sinceras lágrimas,
y, ya no me sentí solo.
Ⓒ Juanky

Sencillamente hermoso poeta.
ResponderEliminarGracias por esas letras que llegan al corazón.
Un abrazo Juan Carlos.
Dunia.
Gracias por siempre andar disfrutando de la lectura de mis letras y regalarme los halagos de tus comentarios .
ResponderEliminarUn abrazo grande querida amiga.