Te corteje sin miramientos
con ojos de ensueño
y silencios ocultándose en tus labios.
Te corteje
hasta que dejaste de ser
la que acariciaba el día y la noche
rompiendo el silencio con el silencio
en el regazo de mis sueños.
Y sin embargo ahora que no te cortejo
te siento en la quietud más cercana,
más inexpugnable
y más querida.
Ⓒ Juanky

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